Para fabricar las cosas
incluso antes que deseáramos.
Con el conocimiento que se tiene en la actualidad, es injusto que haya tanta infelicidad en el planeta, si tenemos en cuenta que las empresas hacen inteligencia de negocios, inteligencia de mercados y perfilan cada vez más y más a sus posibles consumidores.
Basados en la teoría de la larga cola o “The Long Tail”, es evidente que somos ya casi siete mil millones de personas diferentes, con gustos diferentes y con tendencias diferentes. Esto implicaría que la moda debería desaparecer y la venta de productos masivos podría pasar como una era a la que nos llevó la industrialización y la posibilidad de masificar la producción de cualquier cosa.
La inteligencia y el conocimiento, sumado a bases de datos cada vez más densas, potentes y “exprimibles”, darían para pensar que los negocios competirían no por vender más millones de X, Y o Z producto, sino de ajustar sus desarrollos e invenciones de manera personalizada e individual.